Si uno repasa el género de la blogosfera tecnológica, enseguida descubre que es masculino: más del 95 % de los bloguers somos hombres. Algo parecido (o aún más exagerado) pasa entre los usuarios de Linux.
La proporción no es tan escandalosa en otros ámbitos informáticos, pero baste ver que los grandes líderes (Jobs, Gates, Torvalds, Brin, Page…) son igualmente hombres para inducir que la actividad digital es sexista: atrae a muchos más hombres que mujeres.
Una constatación que quizás choca con el pensamiento políticamente correcto, que nos obliga a desterrar roles y a aplicar una perspectiva paritaria a todas las actividades de neustra sociedad actual. (Entre paréntesis: las guarderías, primeros niveles educativos o el servicio doméstico siguen siendo básicamente femeninos, sin que nadie parezca escandalizarse)
Un estudio realizado en EEUU entre casi 50 millones de personas por la compañía Rapflean y reproducido hoy por ReadWriteWeb, revela que las redes sociales están igualmente afectadas de sexismo: las mujeres dominan. La única donde predominan los hombres es la elitista LinkedIn, orientada al mundo académico y profesional.
Me parece especialmente interesante que la estadística cambie en función de la edad. Las mujeres arrasan en las edades más jóvenes, pero los hombres son más numerosos a partir de los 35 años.
Se me ocurren dos posibles interpretaciones:
1. Las mujeres se desinteresan de la actividad virtual a medida que se impone el principio de realidad de la vida familiar y laboral
2. Estamos todavía en una fase temprana de asimilación de nuevas pautas de conducta. Las mujeres mayores no se interesan por las modernas redes sociales por una cuestión de inercia educacional, pero dentro de una década será habitual que se impliquen como los hombres. Es una cuestión de tiempo, de relevo generacional.
Por cierto, leí ayer un artículo que destacaba la presencia femenina en el mundo Linux. En todo caso, me pareció la constatación del sexismo espontáneo comentado al principio. Una noticia es informativa en la medida en que es inesperada o insólita, de ahí que llame la atención que existan linuxeras. Como que existan mujeres bloguers influyentes.