The Pirate Bay detecta que la descarga de libros digitalizados aumenta progresivamente, una tendencia a la que el propio sitio no es ajeno, ya que anima explícitamente a redistribuir la copia descargada.
Según un reportaje de New York Times, la industria del libro empieza a sufrir la misma problemática que desde hace años tiene a las discográficas en pie de guerra.
Con todo, hay una gran diferencia de inversión en tiempo y trabajo entre quemar un CD o digitalizar un libro, lo cual explica que la compartición de textos en redes P2P no sea todavía tan habitual.
Pero la industria editorial está abocada a vivir la misma crisis que la discográfica, y ya se están produciendo denuncias contra las descargas “ilegales” de e-libros y los sitios que los alojan.
Sin embargo, los altos precios de los libros de texto universitarios empujarán de forma inevitable a aumentar la práctica de la copia digitalizada y redistribuible.
Desde un punto de vista realista, para las editoriales sería más rentable asumir la publicaciones de versiones digitales de sus libros, ofrecidas en forma de suscripción actualizada y con servicios personalizados, en vez de mantener sus altos precios que invitan a los usuarios a un mercado paralelo de libros usados de segunda mano, que nada aportan al editor ni al autor.
Interesante reflexión sin duda la de este reportaje promovido en Digg a portada, que prolongará su actualidad a lo largo de años o décadas, vista la resistencia de los medios tradicionales a adaptarse a la dinámica impuesta por Internet y la copia digital. Están echos para vivir entre átomos y no quieren cambiar a bits.
