
Coches solares, eléctricos… A la lista de alternativas a los vehículos gasodependientes hay que añadir este modelo “de demostración” aunque totalmente operativo en el que se han invertido 100.000 dólares. ¿Para qué? Para demostrar que existen energías de tracción motora, distintas a las derivadas del petróleo, para contrastar y experimentarlas. Coches 2.0, abiertos a la comunidad investigadora, a jóvenes ingenieros y mecánicos, al desarrollo colaborativo: “allow members to gain practical experience by designing, building, and competing with a hydrogen fuel cell vehicle.”
Este prototipo, que participa en la carrera de coches solares celebrada anualmente en EEUU y que dura diez días, está montado sobre un chasis tubular de acero y fibra de carbono y lleva 1,6 kilogramos de hidrógeno; esto le permite una potencia de 2.4 kw.
¿Llegaremos algún día a verlo circulando por las calles, o la presión de las grandes petrolíferas seguirá impidiendo la popularización de vehículos alimentados por energías no contaminantes?