
Anunciada en Menéame el 13 del mes pasado (sólo 9 meneos) procedente de Terra, la noticia volvió a ser meneada hace dos días, es decir un mes después de la primera, procedente de El Nacional y recibiendo 230 meneos, por ahora.
En fin, disfunciones de la blogosfera y las redes sociales. En cualquier caso, esta Larousse online mixta (“bimodal” la llama Los pollitos) que añade a la información propia la aportada por usuarios registrados, ya parece haber superado el colapso inicial citado en la noticia meneada. 30.000 visitantes en el día de inauguración, una cifra que sin embargo se antoja más que asumible para un sitio que aspira a consultas masivas.
Las entradas van diferenciadas gráficamente según que sean de cosecha propia o de algunos de los colaboradores: juntos pero no revueltos.
Larousse se apunta así a la moda colaborativa, que ha impuesto desde hace tiempo y de forma triunfal el modelo Wikipedia.
Rendición final a la realidad: las grandes enciclopedias de papel adoptan las estrategias y plataformas impuestas por Internet. Enciclopedias online, abiertas además a la colaboración.
Queda por ver la respuesta del usuario. ¿Preferirá la propuesta gratuita y 100 % abierta de la Wikipedia o bien propuestas comerciales como la de Larousse, avaladas por el prestigio de décadas de ediciones en papel firmadas por comités de redacción, con una pequeña concesión a la participación de los usuarios?
¿Qué harán ahora las grandes enciclopedia digitales y online como Encarta? ¿Añadirán el toque social?
Por cierto, me gusta más el diseño de la Britannica que la de Larousse. También el contenido y la navegabilidad, todavía algo pobres en la enciclopedia francesa.
En cuanto al precio, suscribirse a la Britannica cuesta 70 dólares anuales (gratis para webmasters y bloguers), mientras que Larousse saldrá por 12 euros al año, una oferta que todavía no está operativa.
