Estos dos chicos, junto con otros dos amiguetes de Palo Halto, han sido expulsados “para siempre” de las tiendas de Apple, después de que fuesen descubiertos mientras descargaban una aplicación de terceros (el juego de coches Raging Thunder) en un iPhone que estaba en exposición de una Apple Store.
Consecuencia: fueron retenidos durante más de dos horas, denunciados, entregados a sus padres y finalmente expulsados de por vida de cualquier tienda de Apple
Leí la noticia en Wired, y me pareció un divertido compendio de la política de Apple. Por una parte, pone a disposición de compradores, curiosos y turistas sus dispositivos en un ambiente de gratificante libertad, en sus tiendas oficiales (lo comprobé personalmente en Londres) Por otra, blinda sus productos de forma neurótica, luchando contra desbloqueos y aperturas. Mensaje un tanto esquizofrénico. ¿no?