Elefantiasis, el fin de la compatibilidad Windows

14 Diciembre, 2007 | Escrito por emiligene | Categorías: opensource, windows | | 166 lecturas

El gran triunfo histórico (y empresarial) de Microsoft: apostar por la informática personal. Los grandes de su tiempo despreciaron este nicho, convencidos de que la informática estaba reservada a las grandes corporaciones. Analogía contagiosa, que deforma la perspectiva creando una realidad a la medida de su propia imagen: los grandes fabricantes acaban pensando sólo en los grandes clientes.

Microsoft se quedó con MS-DOS y los ordenadores de oficinas y hogares que IBM no se preocupó de patentar. Y nació el PC, personal computer, el ordenador compatible.
Desde entonces Microsoft creció y creció y creció.
Hasta padecer el mismo síntoma de sus antecesores, la elefantiasis de los grandes imperios: por ejemplo, despreció Internet, aunque supo reaccionar in extremis.

Vista es seguramente el mejor ejemplo de esta enfermedad. El gigantismo que padece Microsoft le ha llevado a crear un sistema operativo lento de reflejos y con graves problemas de compatibilidad (ay, estos drivers que no reconoce) en un escenario que ya ha dejado de ser un monopolio. Se acaba la inercia de aquella cómoda y aparente compatibilidad. Según Error500 ha aparecido un nuevo factor determinante, la experiencia de usuario.

Creo que hay más.
El ecosistema Microsoft ha sido superado históricamente por varios modelos posteriores, que Microsoft nunca sabrá incorporar porque algunos atentan contra sus propios principios.
Destaco dos: el software libre y la web 2.0

Todavía no se ha reconocido la importancia del software libre, la verdadera revolución en estos 50 años de informática que llevamos vividos. Baste constatar que justamente la FSF, GNU, Linux y demás entidades del software libre hicieron realidad el principio de la compatibilidad.
La compatibilidad de Windows (cualquier programa podía funcionar en cualquier PC, porque todos corrían sobre Windows) era un falacia.

Fueron los hackers, los programadores desinteresados y comprometidos, y los practicantes de ingeniería inversa quienes, rozando la ilegalidad, crearon Samba (para que equipos Linux y Windows pudiesen formar parte de la misma red), Lilo y Grub (cargador de arranque para que Windows y Linux, o Mac y Linux pudiesen convivir en un mismo equipo) Wine (para correr programas de Windows sobre Linux) y no sé cuántos drivers para hacer efectiva la verdadera compatibilidad del hardware.

Después vino la web 2.0, donde la compatibilidad es obligada ya que Internet se creó precisamente sobre este principio. Las aplicaciones sociales online añaden libertad al usuario por la ubicuidad que las caracteriza.
Pero la tendencia al gigantismo se reproduce.
Google, el gran patrón de Internet, ya ha creado una red propia en la Red de todos. El método es el mismo de Microsoft: crear aplicaciones líderes que se relacionen y refuercen entre ellas de forma que llegue a ser obligatorio su uso.
¿Podemos abrir en Zoho un adjunto doc que nos llegue en nuestro correo de Gmail?

Google es básicamente software libre. Pero a diferencia de Linux, (creación incondicional de un número infinito de variaciones, versiones, adaptaciones) Google controla la difusión de sus herramientas, al reservarse por ejemplo los secretos de su famoso algoritmo. Hay 500 distribuciones de Linux pero un solo Google. Linux no es de nadie, pero Google es propiedad de los dos multimillonarios más jóvenes de todo el planeta.

La experiencia de usuario será un factor determinante en un mundo cada vez más competitivo e individualizado: PDAs, UMPCs, subnotebooks, estándares de conectividad, pantallas táctiles, Internet móvil… y todo lo que se avecina.
Pero las soluciones cerradas (Apple) o unilaterales (Google) están condenadas a la endogamia de todas las monarquías y a las posiciones de abuso de todas las grandes empresas. Si realmente tiene que extenderse la compatibilidad (requisito indispensable para una verdadera experiencia de usuario) debe liberarse el código y facilitar el multilateralismo.
Sólo entonces el usuario podrá elegir.

La batalla contra el canon es la misma que la que plantea el código libre: soy dueño de lo que compro o me regalan, y nadie puede impedirme que haga con ello lo que quiero.

(Actualización a 16-12-07): No había querido añadir el último invento de la lista, Knol (la Wikipedia “sui generis” de Google, para no alargarme demasiado. Pero Periodistas21 publica un análisis que no puedo dejar de recomendar. Al fin parece que una pequeña parte de la blogosfera empieza a reaccionar. Por parecerse a Microsoft, Google también reproduce otro de los tics totalitarios de su antecesor: copiar cuanto de bueno sale al mecado o ha demostrado que puede ser rentable. Lo hizo con Apple y desde entonces no ha habido software ganador que no haya sido clonado o abducido por Microsoft)





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  1. Una Respuesta en “Elefantiasis, el fin de la compatibilidad Windows”

  2. Por Tusefomal, Dic 14, 2007 | Responder

    Muy bueno el artículo. Sin embargo, creo que no fue el odiado Microsoft quien se enfrontó a los grandes para conseguir el PC, sino el aparentemente santo Apple con su Apple I.

    Creo que es imprescindible recordar la cita de Ken Olson, presidente de Digital Equipment, el año 1977:

    “No hay ninguna razón por la que alguien querría tener un ordenador en casa”.

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