
Un sistema operativo abierto, destinado a la experimentación. Escrito en C++, usa ECMAScript, Cairo (para los gráficos) y un puerto de Squeak. Corre sobre la plataforma x86 con qemu.
Atención: Este blog ya no se actualiza. Desde el 22 de agosto de 2011 se ha integrado en el nuevo blog tiempos pos(t)modernos, que te invitamos a visitar
Salgo a la calle y tengo que ir esquivando cagadas de perro. Y eso que el parque perruno de las ciudades cada vez se reduce más a caniches y todo tipo de miniaturas caninas: los dálmatas, pastores alemanes o dobermans se baten en clara retirada.
A la gente le resulta caro, pesado y complicado tener un perro, aunque muchas viejitas y algunas familias con niños se siguen aferrando a la mascota con la que hacer el paseo de cada día. Con la bolsa de plástico en mano preparada, por supuesto.
En cuanto a los gatos: bolsas de arena sintética donde hacer sus necesidades.
Después queda el veterinario, las vacunas, el pienso, el tiempo, el cariño. Una esclavitud.
La vida urbana y el estrés ciudadano son incompatibles con el amor a los animales domésticos ejercido de forma responsable y continua.
Solución: sublimarlo en forma de libros, revistas y películas.
O derivarlo hacia sustitutos. Lo que hace poco podía resultarnos chocante se está imponiendo en culturas orientales tecnificadas intensivamente, y sólo hace falta que en EEUU se vaya popularizando para que también aquí lo hagamos.
Robots domésticos. Ya no es ciencia ficción, sino una realidad cotidiana y asequible.
Pleo (vía Error500) es un juguete de este tipo que puede comprarse por menos de 300 €. Emula a un dinosaurio, pero pronto el catálogo de animales virtuales abarcará todas las razas y tipos. Pleo es como uno de estos juguetes o peluches que nuestros niños de toda la vida usan como compañero de juegos, sólo que viene dotado de un sistema operativo que permite la misma variedad de operaciones que ya son habituales en los móviles: bajarse sonidos, añadir o quitar programas… individualizarlo como no podemos hacer con perros y gatos de verdad.
Y además no cagan.
http://www.youtube.com/watch?v=GAYUb10YtsU
Paradojas de la publicidad. Por una parte, nos regala con algunos de los trabajos más creativos, ingeniosos y sugerentes de todo nuestro entorno artístico y cultural. Por otra, nos inunda con toneladas de tópicos, estética bastarda y mensajes alienantes.
Ante esta invasión de folletos, cartas, catálogos y demás mailings o buzoneos, las asociaciones de consumidores y entidades ciudadanas han conseguido desde hace unos años un instrumento oficial de autodefensa: ya son muchas las fincas que exhiben en el portal de la entrada el cartel de “Esta comunidad no admite publicidad”.
Pero en la tele. Ah, la tele, paraíso de fabricantes e ilegalidades.
Dejo el tema de los canales en abierto, públicos o privados, que superan sistemáticamente las cuotas de tiempo asignado por ley para publicidad. Cada mes tenemos noticias de cómo y cuánto se rebasa, sin que haya multas ni sanciones de ningún tipo.
Quién sabe, igual llegamos al nivel de permisividad norteamericano, donde el partido republicano (Reagan, Bush…) es partidario de la desregulación televisiva: la ley de la selva abandonada a la tiranía del mercado.
Mis hijas pequeñas sólo ven en casa canales por cable. El precio de una cierta libertad de elección y también una cierta calidad. Sobre todo, ausencia de publicidad. Ellas mismas han ido definiendo sus gustos, que desde hace ya un tiempo se circunscriben a las series clásicas de animación (Looney Tunes, Tom y Jerry, Pantera Rosa…), aceleradas, absurdas y violentas, y a algunas de las más recientes (Pocoyó, Caillou, El mundo de Todd, Backyardigans...), refinadas, pacifistas y europeas.
¿Qué pasa desde hace unas semanas? Que no paran de aparecer anuncios de juguetes, juguetes, juguetes y juguetes entre serie y serie.
Al parecer, ni siquiera puedes evitar el acoso publicitario en la televisión, por mucho que te lo hayan asegurado por contrato y estés al corriente de pago.
¿Cuándo los partidos, las ONGs, los foros, las asociaciones de barrio, los grupos de consumidores, la UNESCO o quien sea conseguirá que tengamos los mismos derechos como vecinos de una finca y como televidentes?

Greenpeace España ha publicado el libro Photoclima (descarga en PDF) con fotografías de las transformaciones que puede sufrir nuestra geografía si no se actúa contra el cambio climático.
En el fotomentaje, una perspectiva (antes y después) de Sumacarcer, Valencia.
Una forma elegante y hasta retro de reciclar teclados. Pero… ¿alguien usa hoy día gemelos?

[Inhabitat]
¿Has visto Magnolia (1999)?
El tema Save me de Aimee Mann forma parte de la banda sonora de esta película.
http://www.youtube.com/watch?v=FbFQa4SeY48
El paro puede contemplarse como una industria, una poderosa maquinaria para el movimiento y la acumulación de capitales, no sólo por los beneficios que produce induciendo el abaratamiento de los salarios, fiel aún a su clásica función como ejército de reserva, sino más aún como mercancía cultural que moviliza a miles de trabajadores en las tareas de formación ocupacional, estudios dependientes de los fondos de cohesión europeos, prospecciones de mercado laboral, técnicas de inserción, empresas de trabajo temporal, etc. El paro se convierte así en instrumento de las nuevas ideologías del trabajo que encauzan los miedos que la propia amenaza del paro produce.
Una empresa de trabajo temporal dependiente de una conocidísima entidad bancaria catalana, ha conseguido facturar en el último año, después de sólo tres de funcionamiento, lo mismo que la Danone. En las escuelas y los institutos la arcaica Formación del Espíritu Nacional ha sido sustituida por la tecnología para el trabajo, la búsqueda de empleo y la orientación laboral. Las universidades han dado paso a nuevas profesiones destinadas al control (asistencia) social y la formación ocupacional. La carrera profesional se estimula desde los ministerios por medio de los reales decretos de cualificación profesional, etc…
El paro sigue siendo el “acobardador” de los trabajadores, pero además hoy que, tras la derrota del movimiento obrero, estamos viviendo en una patética sociedad de trabajadores sin trabajo, el paro es sobre todo la herramienta de control social a través de la cual el capital nos indica todos los caminos posibles. A saber: la obediencia, la resignación, la sumisión o la muerte. Ya ni lugar deja a la tristeza, donde el pálpito de la vida podría aún marcar las huellas humeantes de su latido. Hoy socialmente la tristeza es sinónimo de muerte.
¿Conoces esta imagen?:

Es una famosa escena que muestra a una pareja en actitud amorosa. O no. Al parecer, los niños (al menos los que todavía no han incorporado una imaginería erótica, fácilmente asequible en la tele) identifican un grupo de delfines.
¿No los ves?
Más abajo te los enseño.
Otro ejemplo de ilusión óptica:

¿Qué ves? Dos rostros, uno crispado a la izquierda y otro dulce y femenino a la derecha. Ahora aléjate más de dos metros y comprobarás cómo se transforma. Cuanto más lejos, el efecto es mayor.
Y este es el grupo de delfines que bailoteaban en la escena de arriba:
