La moda budista irá a más en el mundo occidental porque su religiosidad interior y panteísta resulta mucho más afín al discurso ecologista y la necesidad de terapias relajantes que la parafernalia católica o el radicalismo islámico.
El Dalai Lama ha dado un paso más en esta dirección al anunciar un referéndum para decidir si los budistas quieren elegir un sucesor o prefieren que no se siga reencarnando. Como es bien sabido, los Dalai Lamas saben en qué niño se reencarnarán. Al menos, hasta ahora en que el actual líder budista ha lanzado tal propuesta.
¿Podemos imaginar un catolicismo 2.0, participativo, abierto y democrático cuando ni siquiera las mujeres tienen el derecho a ser promovidas a la orden sacerdotal, por expresa orden jerárquica?
Los dogmas mantienen en pie a una Iglesia disecada.