¿Se fabrica con fecha de caducidad para obligarnos a renovar cada vez más pronto todo nuestro equipamiento?
Me compré una nevera NoFrost hace unos tres años. Al cabo de un año empezó a fallar. Visita del técnico. Vuelve a fallar. Visita del técnico, que sustituye la tarjeta (“a veces vienen malas de fábrica”). Pasan unas semanas y vuelve a fallar. Visita del técnico. Cambia la tarjeta nueva por otra. Etcétera. Por supuesto, la nevera ha ido a peor: se congela el circuito y hay que abrir la caja y fundir el hielo con un secador. Hasta que hay que repetir la operación cada dos días.
Y me acuerdo de las neveras “Frost” de toda la vida que vi en casa de mis padres y de todas las casas de un tiempo, que duraban años y años y años nunca se estropeaban. Estaban programadas para no ser sustituidas, de la misma forma que ahora todo se fabrica con la necesidad de ser sustituido rápidamente para mantener vivo el consumo, es decir la estructura económica del propio sistema.
La moda por supuesto ayuda mucho a este programa social de renovación permanente: imposible seguir llevando tal falda o tal traje de baño clamorosamente pasados de moda. También colabora el avance tecnológico: ¿cómo seguir usando un Pentiun II con 32 Mb de RAM?
Pero también existe la obsolescencia programada. Leyenda urbana o realidad, consiste en introducir en los nuevos productos algún tipo de mecanismo autodestructor que los hace puntualmente obsoletos en un corto plazo de tiempo.
Claro que pueden repararse. Eso sí, sale más caro y la operación está casi condenada al fracaso. Además de lo mal visto que resulta un aparato que ha pasado por el taller de reparaciones.
Dicho de otra forma: las cosas pierden prestigio y estatus con el uso. Si resisten el paso del tiempo, son sospechosas.
La ley productiva de la obsolescencia programada no se limita a electrodomésticos y demás objetos de consumo. Pasa igual con el mercado de trabajo, donde priman los contratos temporales y la deslocalización. La fidelidad, la continuidad, la tradición… son valores en desuso.
Y las relaciones personales: ¿matrimonio de por vida? No, gracias
Le has vuelto a dar!
Hoy creo que he conseguido un trabajo por decirles que no quería el puesto para toda la vida. Me han contestado… “Tampoco queremos que te jubiles aquí”.
ioloo
29 nov 07 at 2:44
Hola, me ha gustado mucho tu exposición sobre la obsolescencia programada y he puesto un enlace en el post que he escrito hoy en el blog (intentando superarme para no abandonarlo, por ciero).
Un saludo
PD. Mi nevera tampoco frostea y es muy bonita, pero creo que me gustaba más la de antes…
Rosanna
23 ene 08 at 20:17
No acabé de contar lahistoria de la nevera. Al final, compramos una NoFrost nueva que al cabo de dos días volvió a dañarse. Visita del técnico, que la reparó, sin muchas garantías. O sea que devolvimos la NoFrost nueva y nos hemos comprado una Frost de las de siempre.
Ánimo con el blog, Rosanna, y las 100.000 primera entradas
emiligene
23 ene 08 at 23:00
¿Puede tener esto algo que ver con lo ocurrido a los Zune de Microsoft de 30 G que se han quedado bloqueados al cambio de año?
xinxorrox
1 ene 09 at 19:32