La tozuda resistencia al cambio
17 Octubre, 2007 | Escrito por emiligene | Categorías: despuesdeG | |Le pasó a la Iglesia. Cuando uno contempla aquellas catedrales, los lujosísimos púlpitos y casullas, la extensión de terrenos y posesiones, la cantidad de conventos, las obras de arte… puede hacerse una idea del inmenso poder que concentró hace unos siglos. Pero cambió el signo de los tiempos: surgió la imprenta y los comerciantes abrieron nuevos mercados. Convencida de que su poder era eterno, se armó contra los nuevos colectivos (burgueses, humanistas) y convocó un Concilio de Trento y montó una Inquisición: su estrategia represiva le condujo a la escisión protestante y a una decadencia que todavía hoy continúa.
Algo parecido le ha sucedido a la política. Los gestores del Estado moderno surgido de la Revolución francesa y las Constituciones se han atrincherado en una retórica dialéctica estéril a medida de los intereses burocráticos de los partidos y sindicatos. Y así como el protagonismo de la iglesia fue sustituido por el político, hoy ha sido sustituido en la práctica por el económico. Quien influye de verdad en nuestras vidas es el banco, los sueldos, las hipotecas… y no las ideologías.
Los poderes clásicos sin embargo no desaparecen. Ahí están las bodas y bautizos, o las elecciones. Permanecen como escenario y como ritual, desprovistos de poder real.
Algo parecido sucede con la escuela. La educación masiva, humanista, laica y científica se apropió de uno de los grandes monopolios de la Iglesia, pero hoy ha dejado de ser un centro vivo de producción intelectual. Ha ido a parar al limbo decorativo donde flotan la Iglesia o la política. Los chicos no van al cole con la ilusión y la convicción de que aprenderán cosas nuevas, útiles e interesantes. El sistema escolar (pasivo, unidireccional, academicista, homogeneizante) cumple una función social mientras el manejo y elaboración de la información se desplaza a la tele y a Internet.
Vivimos ahora mismo dentro de este proceso, que todavía está lejos de acabar. Una etapa de larga transición, que arrinconará el actual sistema educativo. No desaparecerá, y recurriremos a él como hacemos cuando acudimos a una iglesia para un funeral o una boda, o cuando acudimos a votar. Pero en la práctica de la vida real, en el mercado del trabajo, se valorarán más los conocimientos y las habilidades que no se adquieren precisamente en la inercia de las aulas.
También viven una evolución parecida las grandes industrias de producción y distribución de ocio y cultura. Internet ha empezado a sustituir a las grandes distribuidoras mediante un consumo online personalizado y las redes de redistribución.
La decadencia irreversible y continua de la Iglesia, la política, la escuela, las salas de cine o los CDs me recuerda la famosa desaparición de los dinosaurios.
Pero otro factor me llama más la atención: la tozuda, suicida, resistencia al cambio. El Concilio Vaticano II ha quedado en casi nada, y los profesores se desentienden de los ordenadores o Internet, relegados a auxiliares puntuales en el mejor de los casos. Y los politicos, discurso contra discurso mientras el capital se mueve ajeno a sus palabras. Y las distribuidoras clamando por una intervención policial, semejante a la impuesta por la Inquisición.
Adiós a todo eso, que será arrastrado por la fuerza natural de la evolución.
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7 Respuestas en “La tozuda resistencia al cambio”
Por jpmea, Oct 17, 2007 | Responder
Interesante punto de vista. Es un texto tuyo?
Por emiligene, Oct 17, 2007 | Responder
Sí, es un texto mío, que resume cosas que he ido pensando y relacionando durante bastante tiempo.
Por Psickotronic, Oct 17, 2007 | Responder
wow… excelente post. Muy visionario tu punto de vista con respecto a la evolución… es algo muy obvio, pero pocos lo explican con tanta claridad.
Por Joan M.Mas, Oct 17, 2007 | Responder
Tremendo, el desfase entre docentes y alumnos (¿o deberíamos decir entre docentes y sociedad?).
La cosa empezó hace tiempo, con profesores/as que puntuaban muy injustamente los trabajos personales. Dando un 10 a aquellos que simplemente habían dado al botón de imprimir un artículo de Encarta, y más adelante de cualquier “rincón del vago.” Daban un 10 a una buena presentación y unos buenos contenidos, ignorando por completo de qué iba la historia.
Lamentablemente, la mayoría de docentes están ahora, como mucho, en la fase Encarta. La oleada de la web social, de los hogares con múltiples ordenadores permanentemente conectados al magma 2.0, de la necesidad de replantear todo el proceso de enseñanza-aprendizaje, la ven (si es que la ven) muy a lo lejos, desde detrás de los cristales de la gran catedral que Emili utiliza como símil.
El alumnado es extraordinariamente receptivo a formas de enseñanza mucho más participativas, personalizadas y de asignar una responsabilidad propia en el proceso, pero los responsables de la informática educativa contemplan todavía internet como una especie de proyector de diapositivas moderno.
Por emiligene, Oct 17, 2007 | Responder
De acuerdo con Joan M. Mas. Lamentablemente,porque vivimos (creo que él también) esta decadencia desde dentro.
Por axoquen, Oct 18, 2007 | Responder
vaya,… excelente articulo.
me gusto tanto que lo pondre como referencia en un sitio (todavia no lo termino, pero te aviso cuando lo tenga.. je)
la parte de “y los profesores se desentienden de los ordenadores o Internet, relegados a auxiliares puntuales en el mejor de los casos.”, creo que no va por ahi. no se como justificarme, asi que tomalo como un ‘a mi parecer…’. Un profesor al no utilizar la tecnologia, no necesariamente se vuelve obsolteo. Un mal maestro no lo es por las herramientas que emplea, si no por el ’si cumple o no su cometido’. Tampo es su deber el obligar a aprender… me refiero a que tambien depende de los alumnos.
Por ioloo, Oct 19, 2007 | Responder
PLAS! PLAS! PLAS! -(Son aplausos)-