Ayer por la tarde sufrimos los efectos de una tormenta fulminante, tornado incluido. Vientos de más de 100 km/h y 30 litros por metro cuadrado en apenas 20 minutos. La casa parecía atacada por un tsunami: ventanas abiertas por el viento, el suelo inundado…
En fin, que empezamos a llamar para contactar con las personas que no estaban en casa. Imposible: sin red. Todos los móviles de casa son Orange, pero tampoco funcionaba el fijo (“ONO informa de saturación en sus líneas…”)
Dos horas desconectados, eso sí, con la insólita salvedad de Internet, que se mantuvo en pie como si nada.
Afortunadamente pudieron llamarnos desde fuera con un móvil prestado, que mantuvo la cobertura. De Vodafone.