Según Jennifer Pariser, jefa de abogados de Sony BMG, eres un ladrón si copias una música que hayas comprado aunque sea para uso personal.
Tiene razón la señora. El software propietario no te pertenece nunca por mucho que pagues por él. Es propiedad privada de su fabricante. A partir de mañana mismo, cada vez que quieras hacer una copia de una canción o de un álbum legales y de los que conservas el ticket de compra, dirígete a la tienda y vuelve a pasar por caja. Otro disco igual, por favor.