
The Scotsman recoge unas manifestaciones del dirigente demócrata liberal británico Chris Huhne que propugna la eliminación de la gasolina en los próximos años. El límite fijado es el 2040, de forma que dentro de poco más de treinta años no circulase ningún automóvil con gasolina o diesel: sólo energía eléctrica.
La estrategia para obligar a cambio tan radical consiste en una penalización fiscal cada vez más fuerte y discriminatoria: los coches con gasolina pagarían impuestos cada vez más altos, mientras que los eléctricos no tendrían que pagar nada.
¿Podemos imaginar un paisaje así dentro de unas décadas?
¿Dónde quedarán entonces campañas militares como las emprendidas por EEUU contra Irak, para controlar sus reservas petrolíferas? Al menos, eso es lo que afirma Alan Greespan, antiguo presidente de la Reserva Federal de EEUU