Educación 2.0

9 Septiembre, 2007 | Escrito por emiligene | Categorías: despuesdeG, web2.0 | | 321 lecturas

No sé cómo será la educación en el futuro pero sí estoy seguro de que no será así: clases magistrales, notas, títulos, exámenes, absentismo, fracaso escolar… Un compendio de permisividad paternalista (por aquello de que la enseñanza es un derecho universal que hay que garantizar) y pasotismo, enmarcado todo en un modelo burocratista que se desentiende de la realidad de las aulas.
Los únicos remedios a tanto desastre suelen dirigirse en una de estas dos direcciones:
1. Más disciplina (discurso de la derecha, expresado de forma contundente y coherente por Sarkozy)
2. Más recursos para los papás (discurso de la izquierda: ampliar el horario de los centros, ampliar el calendario, subvencionar los libros de texto…)

Pero el actual sistema (herencia de décadas y décadas en que apenas ha evoluciondo) está condenado a la progresiva e irreversible extinción. Es incompatible con el sistema de vida actual, con nuestra sociedad. Es anacrónico, y sólo se mantiene porque cumple dos funciones para las que todavía no se han descubierto alternativas:
1. Guardería: ¿dónde reunir y controlar esta masa de niños y adolescentes sin familia que pueda atenderlos en horario laboral?
2. Titulación: ¿cómo organizar académicamente una población para que pueda tener un certificado homologado de sus capacitación?

Los más optimistas creen que Internet será la plataforma de la educación del futuro. Educación a distancia, personalizada y ubicua. Quizás este modelo tenga viabilidad en un nivel universitario y sólo para alumnos con un alto grado de autodisciplina. Pero no creo que pueda exportarse a edades inferiores ni generalizarse.

Los centros escolares como espacio de encuentro y convivencia aumentarán, casi en la línea imaginada hace medio siglo por Aldous Huxley en su mundo feliz. Las escuelas tienden a sustituir a la familia.
Pero no pueden continuar con el actual diseño. Ahora ya empiezan a ser centros polivalentes en los que las enseñanzas complementarias tienen tanto espacio como las regladas. Pero falta que adopten las nuevas tecnologías de forma masiva y radical.

Nada de ir a la sala de ordenadores una vez a la semana para pulsar el botón de encendido.
Mientras la informática no se integre plenamente en la vida escolar máas cotidiana, el sistema seguirá su proceso de decadencia.
Dicho de otra forma: el profesor nunca recuperará el prestigio y la autoridad de un tiempo. Debe reconvertirse en mediador, en proveedor de recursos, en orientador, en supervisor.

Los conocimientos y los métodos de autoaprendizaje ya están en la Red, pero la escuela sigue funcionando como si estuviesen en los libros, atrapada por una política comercial dictada por unas editoriales que no abandonarán una presa que les da de comer.
Mientras, los niños navegan de forma caótica en su casa o un ciber. Aprenden solos, guiados por una curiosidad intelectual todavía endeble que les lleva a usar Internet como un ámbito de chafardería y frivolidad.

¿Hasta cuándo este divorcio entre una realidad empapada de interactividad y una escuela que mantiene una estructura decimonónica? No lo sabemos, porque los datos (índices de analfabetismo funcional, predelincuencia en las aulas, desmotivación de alumnos y depresión o estrés de profesores…) no sirven para urgir a una reorientación definitiva.
Los políticos e intelectuales, en muchas ocasiones de una incultura digital sólo comparable a la musical, no tienen perpspectiva ni capacidad de elaboración como para definir el cambio.
Por eso el sistema escolar languidece, asistido artificialmente por medidas disciplinarias e inversiones millonarias.

Para acabar con este tema que da para mil posts y debates, esta paradoja:
1. Los escolares forman hoy más que nunca una red social: pandillas, SMS, discotecas, botellón…
2. La propia escuela es ya una red social: extraescolares, actividades deportivas, comedor escolar…
3. Internet es una red social de redes sociales.
¿Por qué, sin embargo, se ignoran mutuamente?
Apunto dos responsables:
1. Políticos y líderes con responsabilidad de decisión, que piensan el problema con esquemas del pasado
2. Editoriales y empresas del sector, que insisten en inundar el mercado de soporte educativo en papel.





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  1. Una Respuesta en “Educación 2.0”

  2. Por Coromoto, Sep 11, 2007 | Responder

    Sip a todo, pero siempre me quedo con un vacío. Ya no tendría valor el contacto humano con “el maestro”, no el mayoritario aburrido y quemado profesor, sino aquel que te inspira, el que se entusiasma con lo que enseña y te trasmite la pasión de aprender y hacer. ¿Lo dejamos para la universidad?, pero es que allí de estos hay menos todavía.

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