
Después de la época gloriosa llegaron las compañías de bajo coste: asientos estrechos, horas intempestivas, ayuno obligatorio, retrasos, incomodidades de todo tipo.
Virgin America busca anticiparse, como suele hacer, a la nueva tendencia en el negocio de la aviación, o quizás inventársela. Cada butaca tendrá su enchufe para conectar equipos electrónicos y cargar dispositivos, y desde el portátil se podrá navegar. Por supuesto se recuperará la clásica atención al cliente en vuelo (tan deteriorada en la etapa actual) mediante un sistema virtual que permitirá solicitar electrónicamente a las azafgatas que nos sirvan una bebida.
El viaje reconvertido en una experiencia de ocio interactivo.