Para los aficionados a la secuenciación MIDI (Cubase como referencia, pero también existen en Linux: Rosegarden o Muse) , imágenes como esta no suponen ninguna sorpresa: cualquier secuenciador muestra una partitura en esta particular forma gráfica.
Pero para los legos en informática musical puede resultar todo un espectáculo: cada una de las cuatro voces de esta Fuga de Bach está representada en un color distinto y se ubica en un nivel diferente. Así, la música se puede “leer”.
Por cierto, aprovecho este post para referirme a un famoso estudio, ganador de un Pullitzer y publicado el 1979: Gödel, Escher, Bach, un eterno y grácil bucle, que establece paralelismos entre el lógico, el dibujante y el músico. De difícil lectura pero absolutamente original, tanto en el contenido como en la forma.