Cuando la mayoría de sectores (la aviación, como ejemplo más conocido) se abocan a soluciones de bajo coste como única estretagia para sobrevivir en el actual neocapitalismo y seguir generando riqueza, en Internet se creó un nuevo sector como es el vídeo social justamente al revés.
En vez de empezar por un planteamiento elistista y de calidad, nació como un servicio de bajo coste. La fórmula YouTube arrasó basándose en la baja resolución, la brevedad, el tamaño reducido y sobre todo el coste cero de fabricación, criterios que hacen accesible un producto de forma masiva. Toda la inversión se concentró en la distribución: los servidores.
Curiosamente, el vídeo social de calidad (de resolución, de tamaño, de contenido) como el de Joost o Stage6 ha llegado después, invirtiendo el esquema. Renuncia a la distribución para delegarla en redes p2p y se centra en la mejora del producto: resolución, duración, autoría, contenido, organización.
¿Se parece un poco esta evolución a la de la misma Internet? Empezó siendo un entorno abierto y espartano para pasar a plataforma comercial cada vez más codiciada por los grandes trusts.