La risa más elemental la producen las caídas inesperadas. Una forma de desacralizar una situación o una persona, una forma de vengarse de tanto formalismo como nos obligan a respetar.
El mecanismo fue explotado, y de qué manera, por el cine mudo, en mil cortos y algún que otro largometraje, que todavía hoy se dejan ver con agrado. Y es que la fórmula sigue funcionando como si fuese el primer día.
Cuando pregunten, dentro de unos años, quién era un tal Fidel Castro, la gente responderá: “aquel que se murió después de darse un hostión contra el suelo al no ver un escalón al acabar un discurso”.
Quizás le pase lo mismo a Beyoncé, sólo que ella reaccionó mucho mejor. El golpetón hubiese podido ser mayúsculo porque tropezó desde lo alto de cinco o seis escalones, pero se repuso con una agilidad más que profesional. El vídeo (grabado por un aficionado, por supuesto, y de mala calidad) ya está en YouTube. O ya no está, porque Sony ha emprendido la caza de brujas para retirarlo.
Mientras dure, aquí tienes una versión:
yo opino que no deberian de hablar asi de un hombre que ha hecho tanto por el mundo
yaidel
2 nov 07 at 13:54