Leo en El País una reseña de la jornada dedicada a la crisis en la industria cultural. Entre las instituciones representadas en esta reflexión: SGAE y demás asociaciones dedicadas a la llamada protección de los derechos de autor y la propiedad intelectual.
Conclusión: la tecnología es la culpable de la piratería.
Como este debate ya cansa sólo de enunciarlo, me limito a recoger dos datos:
1. La Iglesia estuvo luchando contra la lectura individual de la Biblia y culpaba a la imprenta de la crisis de fe.
2. La SGAE tiene razón: la tecnología posibilita la copia (legal o no), desde los tiempos de la imprenta, la fotocopiadora, el casete musical o la grabadora de CDs. ¿Vamos a prohibir todo esto para vivir en comunidades amish?