De iure y de facto
8 Junio, 2007 | Escrito por emiligene | Categorías: estandares | | 467 lecturasTodavía recordamos los años en los que para hacer la declaración de la renta mediante el programa PADRE debías ser usuario de Windows. Hoy las cosas han cambiado pero todavía existen páginas optimizadas para IExplorer o que usan Flash Player, un estándar privativo. O formularios que deben rellenarse en Word, otro programa privativo.
El Senado, en la tramitación de Ley de Acceso Electrónico a los Servicios Públicos, aprobó ayer el uso de
“estándares abiertos así como, en su caso y de forma complementaria, estándares que sean de uso generalizado por los ciudadanos”.
Un eufemismo para declarar que la Administración se desentiende de su responsabilidad y devuelve la regulación de su gestión informática a la ley del mercado.
Una decisión coherente. Los Gobiernos y las leyes intentan no molestar a los agentes económicos, de acuerdo al principio básico del actual neoliberalismo imperante.
Esto es lo que ha declarado el Senado: “Señores de Microsoft, no se preocupen. Su negocio está por encima de las instituciones científicas que aprueban los estándares y de los Parlamentos que deberían vigilar para que se cumplan en el ámbito público”.
Al fin y al cabo, ¿no es esta la política seguida en temas ambientales? Dejar hacer.
Qué sabio el refranero. Hecha la ley, hecha la trampa.
Sólo que en este caso el Senado nos ahorrará la trampa: la realidad adquirirá rango de ley.
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