Llevo varios días con problemas con el nuevo Ubuntu. Además de no haber podido aprovechar algunas fuentes de instalación como las de Ubuntu Studio, por incompatibilidad con la arquitectura 64, y otros inconvenientes parecidos (que recuerde: no admite Flash Player 9 ni actualiza los drivers de nVidia cuando quiero implementar los llamados ‘Efectos de escritorio’), lo más graves es que el monitor se apaga de forma intempestiva y continuada.
Venga revisar los cables, apagar y volver a encender. Nada, el monitor desaparece del todo. Pruebo de reconfigurar el servidor gráfico y de modificar los parámetros del monitor (que Ubuntu ha identificado correctamente pero asignándole una tasa de refresco incorrecta), aunque sin resultado.
Por supuesto busco en Google y encuentro algunos mensajes comentando el mismo inconveniente y descubro que se repiten algunas variables. En un foro de Ubuntu, por ejemplo:
El problema fue en mi casa, con mi querido AMD 64 3400+, tarjeta grafíca NVidia (una de la serie 5000, algo relativamente viejilla) y con un monitor philips tft de 19 pulgadas (Aprovecho un poco para fardar de monitor nuevo). Bueno, al grano!: El caso es que con este equipo cuando debería mostrar el gestor de ventanas de ubuntu se me apaga el monitor (entra en modo de suspensión) aunque el ordenador sigue funcionando y puedo alternar entre consolas con Control+Alt+Fx, pero en modo gráfico no tira. Ya he probado a cambiar la resolución desde la instalación o a tratar de instalar en modo de gráficos seguros (o algo así) y no hay manera.
Puestos a elegir, me inclino por la arquitectura en vez de la tarjeta o el monitor. Nunca había tenido problemas ni con esta tarjeta ni con este monitor pero es la primera vez que uso un Ubuntu sobre AMD64.
Así que instalo la versión de 32 bits de Feisty Fawn, sin que el proceso de instalación detecte incompatibilidad alguna entre mi sistema y la versión de Ubuntu.
Sigo pues y aquí estoy con mi Ubuntu FF de 32 bits sobre un AMD64. Al menos no se apaga el monitor, aunque me falta entender el origen de los fallos y las incoherencias.