Hay un Eurodisney, del que hemos visto imágenes y más de uno ha visitado alguna vez. Por lo visto, la calidad de las instalaciones y el diseño hacen olvidar que se trate de una réplica. Mérito de artistas, ingenieros y publicistas que han sabido trasplantar un producto tan norteamericano a un entorno tan europeo como París, teniendo en cuenta además que Francia es uno de los países más antinorteamericanos de toda Europa.
Pero más insólito nos resulta todavía que se cree un clon del parque temático en el centro de China, un país (todavía) oficialmente comunista y que guarda con celo sus principios políticos y culturales.
Pero ahí está, una mala copia de Disneyland en el propio Beijing, descubierta y publicada por bloggers japoneses en Japan Probe.
Después de ver tantas tiendas chinas en nuestras ciudades, surtidas de todo tipo de objetos y con abundancia de imitaciones, podemos entender que la capacidad mimética tiene que ver con una productividad indiscriminada.
La nueva economía china acepta modelos occidentales pero censura en Internet muchos de sus contenidos y valores.
A los muchos programas que posibilitan chatear desde un navegador sin tener que instalar ningún tipo de software, agregamos este otro: 