Mientras la blogosfera todavía discute la iniciativa de O’Reilly y Walles sobre el código ético de los bloguers (EnriqueDans a favor, MangasVerdes, Alt1040, Bitassa, Tecnorantes o Abladías en contra), se abre otro frente parecido pero más cercano: la censura en la Internet española.
Algunos retoques a la polémica LSSI dan vía libre a la autoridad competente (uff, se me ponen los pelos de punta) para clausurar una web sin necesidad de orden judicial.
Por supuesto, la mayoría (por no decir todos menos Otro blog más) de l@s opinantes se muestran en contra de semejante regresión, paradójicamente presentada y renovada por un Gobierno progresista como dice ser el actual.
Una de las respuestas más contundentes la ha dado Internautas.
Entre las muchas dudas que genera esta Ley que casi convierte al editor de un blog en un censor de los comentarios que suscita, y a las operadoras y servidores en policías de las webs que sirven o alojan, una se me antoja insoluble:
¿Cómo podrá cerrar la autoridad competente un sitio albergado en territorio (y por tanto jurisdicción) extranjero?
Y de paso me deja estupefacto este nuevo escenario: los medios tradicionales (prensa, radio, tele…) seguirán gozando de libertad de expresión y de garantías judiciales, mientras que Internet estará sometida a la vigilancia preconstitucional.
Uhmmm… Sospechoso.
Todo este absurdo montaje (¿cómo puede sacarse adelante una ley que es mal recibida por sus principales actores?) me suena a rearme de los medios tradicionales.
La prensa escrita baja sus ventas y sus cifras de contratación publicitaria. Las discográficas bajan sus ventas. Y todos saben que estos son síntomas de un final de ciclo, de un cambio histórico. Internet ha llegado para quedarse.
Pero las grandes operadoras y empresas de comunicación pretenden retrasar tal impacto. Piden prórrogas, leyes proteccionsitas, aranceles. Cuando no expresan su rabia de forma amenazante.
En todo caso, enhorabuena a la SGAE, principal (si no única) promotora de una durísima campaña “a favor de los artistas y de la propiedad intelectual”. Ha sabido filtrar este mensaje en la epidermis de un PSOE asustado y mal concienciado (no creo que mal informado), incluso de un sector de la sociedad, siempre susceptible ante los recortes de la propiedad privada. La SGAE ha sabido trabajar este filón.
Pero tal batalla entre los átomos y los bytes (según expresión de Negroponte) no sólo se da en España. Es la misma o parecida en todo el mundo. Google, Microsoft, Yahoo y el resto de los grandes ya se autocensuran en China.
Y el Kremlin se esmera en reforzar el control sobre los medios online (Slashdot)