La segunda juventud que está viviendo JavaScript, revitalizado por la web 2.0 y Ajax, lo hace más atrevido. Por ejemplo, desde hace unos meses se multiplican los experimentos de programadores con ganas de aplicar el lenguaje de scripting al espacio tridimensional.
El último en probar se llama Adam Burmister y además de tener tiempo libre y ganas de jugar demuestra su sentido del humor al titular su ejercicio como “La peor aplicación jamás hecha en JavaScript”.
Ya me gustaría a mí construir estos juguetes que según su autor se renderizan mejor con Opera.
Para empezar tendría que ponerme las pilas con el objeto Canvas.
(Leído en Ajaxian)