“París bien vale una misa”, la frase histórica sigue vigente: cualquier situación es aprovechable en contienda electoral.
Una foto, por ejemplo, puede valer. O un libro. Tanto da que se hubiesen publicado hace unos años y que sus autores pidiesen disculpas a quienes se sintieron ofendidos. La Iglesia poerdonó entonces pero el PP no, justamente ahora que se acerca la hora de votar.
El autor de las benditas fotos es un artista famoso precisamente por su carácter provocador. Erotismo subido de tono retratado desde perspectivas insólitas. ¿Qué contexto más tabú que la escenografía religiosa cristiana para mostrar el sexo?
El PP extremeño pone la moralidad por encima del arte y reivindica la dignidad de los creyentes por encima de la libertad de creación.
En el fondo, el mismo o parecido dilema que plantearon las caricaturas de Mahoma.
Un episodio y otro muestran, en todo caso, cómo las Iglesias mantienen un fuerte componente autoritario. Enemigas de la burla, de la sátira, de la intromisión por muy imaginativa que sea. El dogma es propiedad privada y quien lo transita por su cuenta puede ser acusado de allanamiento de morada.
En fin, que el PP habrá conseguido reactivar las ventas de un libro de fotos que casi nadie conocía, hasta convertirlo en un best seller.
Aunque las operadoras siguen retrasando el boom de Internet móvil con sus tarifas prohibitivas y su lentitud de acceso, las empresas proveedoras de contenido y desarrolladores siguen aumentando su oferta para usuarios de telefonía móvil fanáticos dispuestos a pagar.