
No, no es una obra de arquitectura sino de pintura mural.
Atención: Este blog ya no se actualiza. Desde el 22 de agosto de 2011 se ha integrado en el nuevo blog tiempos pos(t)modernos, que te invitamos a visitar
El general Bill Gates en apuros; sus tropas tienen demasiado frentes abiertos.
(Visto en La Bitácora del Capitán)

Existen webs corporativas, logos o colores corporativos, pero no sabíamos que hubiese refrescos corporativos. Como esta soda que se sirve en el centro de convenciones de Microsoft.
(Visto en Bitperbit)
Por sentencia judicial, lo mismo que sucedió hará un mes en Brasil. Un vídeo basta para que un juez obligue a banear un sitio con millones de archivos: algo no funciona bien en Internet, o mejor dicho en el mundo, cuando el “castigo” es tan absurdamente desproporcionado.
Esta vez el escándalo no lo provocó la famosa de turno sino el propio Gobierno, como sucedió hace poco en India, donde provocó indignación un vídeo que caricaturizaba la figura de Gandhi. Asuntos de Alto Estado Mayor: nada menos que el padre de la patria acusado de ser gay. Algo funciona muy mal en el mundo cuando ser gay puede convertirse en un insulto y una descalificación.
Esto es lo que ha pasado en Turquía, país con una amplia población musulmana y que arrastra una conflictiva relación con sus vecinos griegos. Mal caldo de cultivo esta mezcla de identitarismo religioso y orgullo racial. La cuestión: un vídeo publicado en YouTube insinúa que Kemal Ataturk, inspirador de la Turquía moderna, pudiese ser homosexual. La reacción, fulminante: todo el país se ha quedado sin YouTube.
En el resto del mundo podemos rastrear la polémica en YouTube: decenas, si no cientos, de vídeos reviviendo el enfrentamiento ancestral entre griegos y turcos, y otros en torno a la figura del patriarca carismático.
Este es uno de los que contestan al “hombre griego” que se atrevió a cuestionar la masculinidad ortodoxa de Ataturk:
Es brevísimo (minuto y medio) pero hay algún plano que nos permite entender por qué la Iglesia se ha manifestado en contra de esta versión, demasiado carnal, de la vivencia religiosa de Santa Teresa.
Una reacción previsible. Me parece más curioso el posicionamiento de Paz Vega: no ve nada malo en esta película desde su perspectiva de católica. Y es que no me la imagino asistiendo a misa cada domingo.