Mientras las SGAEs del mundo se empeñan en apuntalar el esquema clásico de distribución musical mediante una política fiscal incansable, en Internet surgen iniciativas que crean nuevas formas de promoción.
Sellaband (vía TechCrunch) funciona desde hace unos meses y ya ha conseguido un importante nivel de penetración, gracias a su lema: “Basta que 5.000 personas confíen en ti”.
Los artistas suben su música. Cualquier usuario puede comprarla pagando 10 $. Al llegar a los 50.000 $, Sellaband se encarga de grabar el disco, en manos de un destacado productor y en unos estudios profesionales para que salga al mercado “físico”.
Pero todavía falta la parte más imaginativa del invento. Una vez grabado el disco, este puede descargarse gratuitamente desde Sellaband. La publicidad que acompaña cada una de esta campañas origina unos ingresos que son repartidos a tres bandas: artista, participantes (los 5.000 “inversores”) y el sitio.
Me parece una fórmula de lo más interesante, que crea un verdadero marco colaborativo, mezcla de competitividad y comunidad. Que además está definido con gran libertad: puedes recuperar tu “inversión” en cualquier momento, retirando tus 10 $ de la campaña concreta en la que hayas inveertido o bien traspasarlos a otra de otro grupo, siempre y cuando la campaña esté abierta, es decir, no haya alcanzado los 5.000 participantes.
Y funciona: varios grupos ya han llegado a estos 5.000 fans y tienen su disco en el mercado.