Nada de qué alegrarnos, sino todo lo contrario. Un fracaso para todos, un final desastroso para el 2006. Nuestro mundo occidental lleva siglos combatiendo la pena de muerte y demás crímenes de Estado, y ha costado varias generaciones que se prohíba formalmente en la mayoría de los países del Primer Mundo.
La pena de muerte es un atentado, y sólo nos queda desear para el 2007 que las elecciones democráticas no otorguen el poder a gobernantes deseosos de guerra y ávidos de expandir su poder.
Hola, me gustaría que leyeras mi enfoque personal sobre este tema en http://www.blogdemay.com
Un beso
May
May
5 ene 07 at 19:14
Me ha parecido muy acertado. Es cierto, algunas (demasiadas) actuaciones arrastran la misma mezquindad y crueldad de siglos atrás.
emiligene
5 ene 07 at 20:28