Para que digan que el software es apolítico: el año pasado IU y ERC (con el apoyo de BNG y la Chunta) presentaron en el Congreso una propuesta para que la Administración pública adoptase software libre, a fin de reducir gastos, disminuir la dependencia comercial, favorecer soluciones locales y demás argumentos que ya son un clásico del debate informático.
Pues bien, la inmensa mayoría de la Cámara votó en contra. PSOE incluido.
Entonces el partido del Gobierno argumentaba razones pragmáticas de compatibilidad, otro clásico en los contrargumentos del software propietario, que es casi como decir Microsoft.
Hoy volvía al Congreso el tema, esta vez por iniciativa del Gobierno, cumpliendo lo prometido entonces. Presentaba un proyecto no de ley que intentaba dejar las cosas como están con el añadido de una declaración de principios favorable al software libre.
Vamos, como cuando tu pareja te anuncia que deja por otro mientras te asegura que es a ti a quien siempre ha amado y amará. Típico discurso paternalista y genérico, que ha conseguido su propósito: ser aprobado por unanimidad
No hay sorpresa pues, ni indignación. Este PSOE en el poder no se parece al que gobierna en Extremadura. Lo que en un sitio son realidades concretas (Linex, código libre en la escuela, empresas desarrollando soluciones propias…) en otro son tibias palabras de contemporización.
Por otra parte, una posición coherente con el perfil del internauta medio español: somos el país europeo con el índice más bajo en uso de Firefox, un navegador muy superior al de Microsoft según la gran mayoría de diseñadores y programadores web.
Como dicen en La Petite Claudine: Aprobada la proposición no de ley para la (no) promoción del software libre