
Visto en The Inquirer
Atención: Este blog ya no se actualiza. Desde el 22 de agosto de 2011 se ha integrado en el nuevo blog tiempos pos(t)modernos, que te invitamos a visitar
A veces se dan paradojas incomprensibles como la siguiente:
Por una parte, los bancos españoles online (Inversis, Openbank, Bancopopular-e, Uno-e) han incrementado un 300 % sus beneficios durante los primeros nueve meses de este año en relación con el mismo periodo del año pasado. (vía ElPais)
Por otra parte, la RENFE castiga con una penalización del 2,75 % los billetes comprados por Internet. (vía ElMundo)
¿Qué pasa? ¿Internet se va a encargar de acentuar las diferencias que separan los pobres de los ricos? ¿O va a ser un recurso comercial al servicio exclusivo de la empresa privada? ¿O todavía existen organismos oficiales y dirigentes burócratas con prejuicios prehistóricos?
Los autores del sitio confiesan que no saben si es del todo legal, pero en todo caso ofrecen un generador online de personalidades falsas, práctico en circunstancias como la de algunos formularios de Internet que nos exigen entregar unos datos personales que preferimos mantener en secreto.
Basta que introduzcas sexo, ámbito lingüístico y país. En un segundo obtendrás una personalidad virtual completamente operativa, con número de VISA y todo, como esta:

Enlace: FakeNameGenerator
Vía Webadictos
Sonific crea un reproductor en Flash para que suene la canción que elijas de entre sus “songspots” y y publicarla en tu web o blog. Tras registrarte y seguir unos pocos pasos en los que escoges la canción (para la ocasión he escogido una música experimental) y algunos parámetros de configuración, ya tienes el código con el que puedes incrustar el reproductor:
Visto en ñblog
La necesidad aguza el ingenio, que decían los clásicos.
A la vista del furor inquisitorial que siguen desatando las redes p2p, sólo aplacado cuando las grandes operadoras y distribuidoras llegan a acuerdos como el que parece conseguirá BitTorrent, Lala se ha inventado una alternativa para poder practicar el intercambio privado de archivos.
La idea es muy simple: trueque por email. Cada usuario registrado publica su lista de archivos que ofrece, al mismo tiempo que otra lista de archivos que busca, de forma que pueda encontrar otro(s) usuario(s) con afinidades complementarias.
Lala es pues un intermediario y repartidor. Y cobra por su servicio: 1,75 por envío.
Lala (vía Ars Technica)
Otra selección de las últimas cadenas de búsqueda que nunca hubiese imaginado que pudiesen desembocar en mi blog: