De repente, todos se han vuelto locos. Mientras Adobe quiere querellarse contra Microsoft por su herramienta para exportar a formato pdf, Microsoft anuncia que va a demandar a los distribuidores de Linux, si le tosen su acuerdo con Novell, en medio de una avalancha de amenazas y rumores que parecen salidos directamente de la destapada caja de truenos.
Quien más, quien menos se ha apuntado a la moda (no creo que llegue la sangre al río, más bien parece una campaña mal orquestada de las que de vez en cuando animan la competencia empresarial), como atestigua el último caso que hemos conocido:
Alcatel se plantea demandar nada menos que a Microsoft por la violación de siete patentes siete, relacionadas con el avance y retroceso del vídeo en stream.
Venga, a demandar que la vida son dos días…