Elecciones 2.0: de Catalunya a EEUU

8 Noviembre, 2006 | Escrito por emiligene | Categorías: periodismoOnLine | | 732 lecturas

Una búsqueda por “Ciutadans + boadella” en YouTube arroja un total de 15 resultados. Pocos clips, podríamos pensar, a la vista del eco mediático que ha logrado este nuevo partido, que se refleja además en el buen resultado electoral obtenido. O muchos clips, podríamos pensar también, imaginando lo que era y cómo se desarrollaba la dinámica de las contiendas políticas, centradas en el cara a cara de la calle, en los mítines, entrevistas periodísticas, y sobre todo mucha tele, el medio adorado como un dios omnipotente por todos los partidos. Es decir, un panorama exclusivamente analógico. Llevamos así unos 50 años.
Antes de la tele, todo era prensa dirigida a la población masculina y culta (o al menos de clase media alta) que tenía derecho al voto. Y antes, miles de kilómetros en ferrocarril para llegar los candidatos en directo al máximo de audiencia física. La tele supuso una revolución, y todavía figura en los manuales el enfrentamiento ante las cámaras entre Nixon y Kennedy que acabó con la imprevista victoria electoral de este último, gracias a su buen hacer en la pequeña pantalla y a su fotogenismo, o a la penosa actuación de Richard Nixon (con barba de un día y sudoroso) A partir de la tele, toda la política se mira en ella, hasta el punto de que son plataformas de influencia política (el caso de Berlusconi como ejemplo emblemático)
Hace unos pocos años Internet se está infiltrando en la vida cotidiana de la población, pero los aparatos de los partidos (como toda institución estatal o burocrática, que tienden a la inercia) han seguido aferrados al guión televisivo.
De alguna manera se lo saltó Artur Mas y sus asesores de CIU cuando incorporó el famoso DVD contra el Tripartito como soporte digital de buena parte de su campaña dirigida a desviar electores de ER (y quizás del PSC) en beneficio propio. También el PSC puso en circulación un eslogan (no puede dársele mayor categoría) multimedia que circuló en forma de MMS y llegó a YouTube equiparando a Montilla a la energía de Nocilla. Lo publiqué en despuesdegoogle en su día.
Llegó a YouTube, como también lo hizo el anuncio de Boadella que reproduzco ahora:

Pero uno y otro clip llegaron porque a algún fan (o detractor, vaya usted a saber) se le ocurrió. Quiero decir que el uso de la web 2.0 no forma parte todavía de una estrategia asumida por los partidos (ni la policía, ni la Iglesia, ni la Escuela, ni tantos otros poderes clásicos) , lo cual habla de la incultura digital que rodea a los cuadros dirigentes.
EEUU es otra cosa.
Para empezar, la penetración de Internet es mucho mayor y cotidiana. Y hay allá verdaderos poderes digitales. Google, Microsoft, AOL, HP, Yahoo! y tantas otras empresas forman parte de la cotidianeidad norteamericana y en su propio idioma. Por eso no es de extrañar que algunas de ellas se posicionen políticamente: dirigentes de Google se han pronunciado a favor del Partido Demócrata.
Por otra parte, allá sí se hace uso conciente del efecto viral. ¿Recuerdan el reciente vídeo de un tembloroso Michael J. Fox defendiendo el programa de los demócratas porque incluye la investigación con células madre?
Por lo mismo, los propios partidos (que allá son fuertes y privados: viven de donaciones e inyecciones de capital, ajenos al secretismo casi religioso y purista en que sobreviven aquí) ya han creado sus redes sociales, al estilo de MySpace: MyGOP es la red social de los conservadores republicanos, mientras que PartyBuilder es la red de los progresistas demócratas.
Nos queda mucho, todavía, para vivir en una verdadera democracia digital. Entre la democracia formal de los partidos y las instituciones por una parte, y la actividad de la Red por otra hay una extensa tierra de nadie. La primera es piramidal, lenta por naturaleza, burocrática y altamente formalizada. La segunda es horizontal, rápida o inmediata, directa.
Pero quien se acerca para cambiar y dejarse contagiar es la primera hacia la segunda. La política (y la propia democracia formal) necesita de la Red, no sólo en su aspecto tecnológico sino sobre todo en su esquema comunicativo y de organización.
Quizás el único ejemplo en que se rompió esta brecha se dio en los SMS que corrieron como la pólvora antes del 14-M y que contribuyeron a movilizar a muchos ciudadanos a favor del PSOE. La técnica de los mensajes móviles sigue estando viva y de vez en cuando se reactiva. Sin embargo, no deja de tener un componente primitivo que lo sitúa muy por debajo del nivel tecnológico y de la madurez ideológica de nuestra sociedad desarrollada. Me da la impresión de que el recurso a los SMS revela en todo caso la ignorancia de mecanismos suficientemente consolidados y fiables de Internet.





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