El gran apagón (The black-out)

5 Noviembre, 2006 | Escrito por emiligene | Categorías: despuesdeG | |

Ayer media Europa quedó a oscuras durante un breve lapso de tiempo. Alemania, Italia, Francia, España, Portugal… padecieron las consecuencias de una caída en el suministro eléctrico. Al parecer, el gigante E.On se vino abajo por una avería puntual que tuvo un efecto dominó imprevisible, lo cual nos permitó vivir un simulacro espontáneo de lo que podría ser el “black-out”. Un unplugged generalizado como el que provocó el caos en EEUU el 9 de noviembre de 1965, metiendo el miedo en el cuerpo a las generaciones venideras.
Pero el pragmatismo nos empuja a la supervivencia, lo mismo que sucedió con los millones de personas que no murieron en la Gran Guerra Europea o que ahora mismo se buscan la vida en paisajes del Tercer Mundo golpeados por el SIDA, el hambre o enfrentamientos civiles. Sabemos que en cualquier momento nos podemos quedar desenchufados pero vivimos ajenos a esta eventualidad, de forma parecida a como enfrentamos nuestra vida cotidiana y nuestros proyectos: como si no tuviésemos que morir.
Viene todo eso a cuento de la web 2.0, con su tendencia a trasladar la información y la actividad digital a la Red. ¿Qué pasaría si un día se cae Internet víctima de un ataque planetario o de un simple colapso de las líneas telefónicas, y me quedo sin mis documentos? Es este un pensamiento muy extendido entre la población que mira con prevención el traslado informático a un espacio compartido que no controla físicamente. Muchos usuarios se sienten indefensos al perder el contacto o la cercanía con su disco duro, su memoria USB o su tarjeta, como si los medios de almacenamiento que posee estuviesen blindados contra cualquier accidente que provoque pérdida o corrupción de datos.
La verdad es que no existe tal seguridad, ni en la misma vida ni en la infraestructura eléctrica ni en la conexión a Internet.
La Humanidad no se mueve empujada por seguridades sino por retos. Y lo mismo que existen comunidades (la amish como ejemplo más famoso) que construyen un entorno ajeno al progreso generalizado, también hay usuarios que se aferran a su PC “de toda la vida” y se desentienden de la web 2.0
Decía que nos movemos por retos. Pero también por necesidades. Cuando la web 2.0 se muestre necesaria (por su carácter redistribuible y colaborativo, entre otros factores) será asumida de forma natural y generalizada, de la misma forma que tanta gente alérgica a la tecnología se reciclaron y usan un ordenador ajenos a posicionamientos ideológicos.
¿Existe el peligro del gran apagón? Sí, pero no nos importa.




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