El código propietario es de la empresa que lo ha encargado y comercializado. Es suyo, propiedad privada y además secreta: la clave del negocio está en que nadie más pueda acceder a su contenido, no sea cosa que se le ocurra explotarlo o desarrollarlo por su cuenta y en su propio beneficio. El software propietario o privativo es una pieza tecnológica y de ingeniería prohibida al mundo. Porque precisamente el mundo ha sido convertido y definido como cliente, como objeto de enriquecimiento: los demás son compradores potenciales y debe tratárseles desde este estatus pasivo.
Sin embargo, como producto científico que también es, un programa informático contiene soluciones a determinados problemas que forman parte del ámbito de trabajo e intereses de la comunidad científica.
Un empresario siempre trabaja contra la competencia, mientras que un científico siempre trabaja apoyándose en la comunidad. Los negocios son individualistas (o en todo caso mafiosos, familiares, en pequeña sociedad, sectoriales), el trabajo científico es colectivo. El comercio tiende a esconder sus fórmulas, la ciencia a divulgarlas, a publicarlas.
En esta dualidad gana el planteamiento toscamente capitalista. Por ahora, el software es un producto comercial más que un producto científico.
Pero este planteamiento acaba siendo involucionista. El propio secretismo que protege y blinda cualquier programa cerrado o propietario hace que no pueda ser aprovechado, corregido, desarrollado por otros programadores o ingenieros.
¿Qué significa esto? Que el avance conseguido por un informático o un pequeño grupo de ellos se desperdicia al encerrarse en una caja fuerte protegida policialmente. Esta es la riqueza del empresario, que gana mercado en la medida en que ofrece un producto único y tal vez superior.
Pero, ¿qué ganan los usuarios? Atados de pies y manos al fabricante, sometidos a su ley. Este los convierte en vasallos, de forma muy parecida a como se vinculaban en la Edad Media al señor feudal, que les protegía a cambio de negarles el derecho a la tierra y (todavía más importante) a las herramientas de trabajo.
19 Septiembre, 2006
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Código propietario: negocio vs progreso
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