Hoy he leído en Bitelia que los antivirus pueden llegar a convertirse en una pesadilla semejante a la de cualquier virus de verdad. Concretamente, el Norton 2006 es capaz de ralentizar hasta un 60 % un equipo funcionando con Windows. Y volvemos de nuevo al pez que se mueve la cola, a la tribu endogámica que te obliga a vivir bajo su tutela. Para tener tu ordenador limpio necesitas un antivirus; el antivirus consume recursos porque crece hasta convertirse en suite, escanea y se actualiza constantemente; llega un momento que optas por deshacerte del antivirus… Peligro, imposible, y vuelta a empezar.
¿No sería esta otra buena razón para usar sistemas más seguros o menos neuróticos como Mac y sobre todo Linux?
No está de más, si uno sigue en Windows, investigar un poquito en materia de antivirus. Tampoco en este mercado es mejor quien más aparece en los anuncios. Sólo un dato: en la mayoría de tests y estadísticas, Norton y Panda no ocupan los primeros puestos. Ni los segundos, ni los terceros. Quien gana es Kaspersky.
Hablando de Panda, ¿habéis visto la cantidad de publicidad que está poniendo por todas partes? Tres páginas completas en varias revistas, por no hablar de la solución Panda para Linux. Sin embargo, mi realidad no es del color de rosa que muestran sus campañas. Compré un Panda Platinum hace unos meses para un Windows de casa. Efecto inmediato: ralentización. Al cabo de un tiempo, por otras razones, decidimos reinstalar todo. Después de formatear el ordenador, al no encontrar el bendito número de identificación (necesario para actualizar la lista de virus y antídotos en la base de datos) escribimos el email pertinente. Respuesta: carta aconsejando la compra de un producto Panda. Nuevo email y parecida contestación. Llamamos por teléfono y nos dicen que nos enviarán los datos. En efecto, recibimos los datos de lo que vale suscribirse a los diferentes servicios de Panda.
¿Conclusión? Usted mismo