Hoy día no existe limitación para el almacenamiento. Si el disco de tu PC se te queda pequeño, ahí están los discos duros portátiles, incluso asequibles de precio.
Pues bien, con Windows no hay problema. Lo enchufas al puerto USB y listo. Y lo desenchufas y listo, sin importar darle al iconito de “quitar hardware” y tal. Windows siempre ha sido bastante permisivo.
Pero en Linux, ah, esto es otra cosa. A ver quién le explica a un usuario novel que tiene que bajarse un programa, compilarlo, instalar y activar el módulo fuse, desmontar la partición… Claro que uno podría contraargumentarle que Windows ni siquiera puede acceder a particiones Linux, y que si Linux accede a las de Windows con algún trabajo es por las barreras que pone el propio Windows al no hacer público su sistema de archivos NTFS.
A lo que iba: leer y escribir en un disco duro portátil no tiene ninguna complicación en Windows. Pero si este disco duro está formateado con NTFS, Linux, de forma automática, es probable que sólo pueda leer.
Todo depende de cómo esté formateado el disco. Si está en FAT 32 (el típico de Windows 98 y de muchas memorias USB que vienen así de fábrica), desde Linux puedes leer y escribir sin problemas. Pero si está en NTFS, hay que recurrir al driver ntfs-3g.
Expliqué en otro artículo el proceso de instalación y ejecución, pero hoy quería añadir una anécdota.
Al conectar un disco portátil LACIE a mi Ubuntu Dapper y repetir los pasos de siempre, el sistema me devuelve un mensaje de error: algo así como “No se desmontó correctamente. Vuelva a montarlo en Windows y repita la operación”.
Efectivamente, la última vez lo había desenchufado sin “quitar hardware”. Me llevo el disco al PC con Windows, lo enchufo, lo desmonto, ahora sí, correctamente con el “quitar hardware” y me regreso al portátil con Dapper. Ahora sí, funciona.
Y descubro entonces que Linux es capaz de detectar una operación no recomendable realizada en Windows y exigir su corrección. A eso se le llama ser escrupuloso. Un síntoma más de su fiabilidad como sistema operativo, aunque a costa de la comodidad del usuario.
Es necesario que los instaladores, administradores y demás encargados de crear el puente definitivo entre usuario y software faciliten esta interacción para que la calidad de Linux no quede afectada por una dificultad de manejo que podría ahorrarse.
Bueno, explico cómo acceder a un disco portátil formateado con NTFS para poder escribir en eĺ:
1. Asegúrate de que esté cargado el módulo fuse:
$ lsmod
Si no aparece en la lista lo cargas manualmente:
$ modprobe fuse
(Por supuesto, si no lo tienes instalado, a instalarlo antes que nada)
2. Una vez conectado por USB el disco, mira si ha quedado montado (algo ya habitual porque hoy Linux viene configurado para que los dispositivos USB se monten automáticamente):
$ mount
Busca en la lista la línea correspondiente a tu disco. En mi caso:
$ /dev/sda1 on /media/LACIE type ntfs (rw,nosuid,nodev,uid=1000,gid=1000,umask=077,iocharset=utf8)
O sea que el dispositivo es /dev/sda1
Lo desmontas:
$ sudo umount /media/LACIE
Y lo montas con ntfs-3g:
$ sudo ntfs-3g /dev/sda1 /media/disco -o silent,umask=0,locale=es_ES.utf8