Las posibilidades (de ocio, conocimiento, comunicación…) informáticas se amplían sin que por ahora podamos imaginar su techo.
Casi todo lo relacionado con la informática crece. Se multiplican los weblogs, se multiplica el ancho de banda, se multiplica la resolución de las cámaras digitales, se multiplica la velocidad de los procesadores, se multiplica la cobertura del protocolo WiFi…
Todo es siempre un poco más.
Pero lo interesante es que no crece sólo hacia arriba sino también hacia abajo.
Decía el escritor Milan Kundera que el hombre vive entre lo infinitamente grande (el Universo) y lo infinitamente pequeño (los átomos y moléculas) Pues este es también el destino de la informática: cada vez más grande en potencia, velocidad, alcance, resolución… al tiempo que cada vez más pequeño.
La miniaturización es la base de la realidad digital. ¿Qué sería un PC sin bits lógicos o chips físicos? Y los mainframes o supercomputadores en el otro extremo.
Y ahí está Toshiba anunciando una memoria USB de 16 Gb (vía Gizmotika) ¿No recordáis todavía como flipábamos hace un año con los llaveros de 1 Gb? Lo dicho: por ahora no existen los límites.