Tanto irse nuestros ojos detrás de las sofisticaciones estéticas de Apple, para acabar abriéndolos en el paraíso Microsoft: código más que propietario.
La cuestión: Apple vende sus canciones en iTunes blindadas con el polémico DRM. DRM es la tecnología que impide que una canción sea reproducida en cualquier otro dispositivo o copiada. Francia ya se había pronunciado contra esta política de Apple, exigiendo DRM para todos: eso de que la compañía norteamericana se quede con todo el pastel no gustó a Chirac.
Ni a los países escandinavos, aunque por muy distintas razones. El defensor del consumidor de Noruega (al quese han sumado los Consejos de Suecia y Dinamarca) considera directamente ilegal distribuir comercialmente música protegida con DRM, y exige a Apple que rectifique su estrategia o se verán en los tribunales.
Y entonces uno vuelve a alegrarse de que exista Europa, que también mantiene una larga batalla judicial con Microsoft para que se deje de oscurantismos que le otorgan una posición de privilegio.
Y como hizo y hace Microsoft, Apple dice que contestará.
Parece que ayer, 1 de agosto, entregó a la Corte noruega su respuesta. Se admiten apuestas.
Infoworld [eng]


Hace años que vemos televisión en Internet. Canales de todo el mundo que, independientemente de su popularidad o cobertura, tuvieron en su día la iniciativa pionera de redistribuir su señal a través de un servidor de vídeo en streaming como los de Real o QuickTime; así, podíamos sintonizar en nuestro programa reproductor de Real Media o Quick Time estos canales en directo, con las interferencias típicas de un flujo que va y viene por las limitaciones de ancho de banda. Algunas de estas emisoras desaparecían del mapa y otras llegaban con demasiadas dificultades. Recuerdo, al contrario, la televisión autonómica gallega como una de las más fiables.
