
Igual ya lo habéis visto en alguna otra página, porque el invento está dando la vuelta al mundo.
Pero lo traigo aquí para ilustrar una idea: a veces cuesta que el sentido común acabe imponiéndose.
En el caso del reloj-teléfono móvil, ¿quién se lo compraría y, sobre todo, quién se lo pondrá? Me parece claro que (casi) nadie lo consideraría práctico pero (casi) todos lo considerarían interesante.
Tantas realidades actuales eran imposibles en su tiempo… Pero hasta que no llega la coyuntura favorable (una idea, una realización, un capital) el parto se retrasa.
El reloj-teléfono llegará, como ya nos parece normal el smartphone o un portátil potente y ligero.
¡Pero no este artilugio, por favor!
Enlace: Gizmodo