Los permalinks son enlaces permanentes, la URI que va a servir para referirse a un artículo y recuperarlo en cualquier momento.
Supongamos que escribes un artículo titulado “Código rojo”. Una vez que ha desaparecido de tu página principal, ¿cuál es su dirección? ¿Es algo así: http://tu_blog.com/codigorojo? Claro que no. Su dirección es precisamente el permalink o enlace permanente que WP le ha asignado. Puedes verla en la barra de estado si colocas el cursor sobre el título de tu artículo o si con el botón derecho guardas o copias la ruta del enlace.
El permalink puede aparecer en distintos formatos, como los que te da a elegir WP en Opciones / Permalinks de la administración del sitio. Verás 4 opciones, de las que se recomienda (por su legilibilidad pero también porque al parecer facilita el trabajo de indexación de los buscadores) la segunda, que se corresponde con la forma dinámica, en vez de la primera que viene activada por defecto, que es la forma dinámica.
Si tu archivo .htaccess tiene permisos de escritura, WP se encarga de modificarlo. Si no, te aparecen unas líneas de código que empiezan por RewriteEngine On , y que debes añadir a tu archivo. Si no lo tienes, hay que crearlo con un editor de texto plano y subirlo al directorio de tu sitio raíz.
Así, ya deberías ver los enlaces con su nuevo formato.
Via: Planeta WordPress


Me refiero a la fecha pero sobre todo al tratamiento. En vez de presentarlo como el típico complemento de HTML que abre ventanas o crea efectos especiales, Nicholas Zakas insiste en el carácter de lenguaje orientado a objetos de Javascript, con un amplio estudio del DOM y referencias a XML y los webservices. Así, se sitúa en la perspectiva actual que sitúa a Javascript como protagonista (aunque menor) de la nueva web.