Era un humilde buscador pero ahora es un monstruo (ingresó 6.000 millones de $ el año pasado) que no deja de sorprendernos. Sin apenas publicidad (modelo antagónico del desplegado por Microsoft) y trabajando en segundo plano. El software ligth, adaptable, en permanente fase beta, transmitido por invitación o por el rudimentario boca a boca… frente al imperio de Gates, todo autoridad y prestigio anunciado en vídeos promocionales.
Google ya nos resulta imprescindible, con su nuevo estilo de convertir la web en nuestro ámbito de vida informática.
La cuestión: ¿qué pasará después? ¿Sobrevivirá Yahoo?